27 de novembro de 2013

Elena Poniatowska Premio Cervantes 2013



Aos  seus 81 años, Elena Poniatowska gañou este martes o Premio Cervantes, o quinto para un mexicano e o primeiro para unha mexicana. É a cuarta escritora galardoada en 37 años, despois das  españolas María Zambrano (1988) e Ana María Matute (2010) e a cubana Dulce María Loynaz (1992).


O premio Cervantes  honra a literatura e o compromiso da escritora e xornalista  mexicana
O seu libro máis célebre é La noche de Tlatelolco, un duro testemuño da represión contra estudantes do 2 de outubro de 1968, unha data gravada con sangue na historia mexicana. “Debería conmemorarse oficialmente, unha data de loito nacional”, di. A 10 días dos Xogos Olímpicos de 1968, a tarde do 2 de outubro, durante un mítin estudiantil, un grupo paramilitar formado por francotiradores apostados nos tellados dos edificios cercanos abriu lume. Houbo decenas, centos de mortos. Ninguén o sabe con exactitude.

Aquí vos deixamos un fragmento do seu libro, tan fermoso como arrepiante:

"Son muchos. Vienen a pie, vienen riendo. Bajaron por Melchor Ocampo, la Reforma, Juárez, Cinco de Mayo, muchachos y muchachas estudiantes que van del brazo en la manifestación con la misma alegría con que hace apenas unos días iban a la feria; jóvenes despreocupados que no saben que mañana, dentro de dos días, dentro de cuatro estarán allí hinchándose bajo la lluvia, después de una feria en donde el centro del tiro al blanco lo serán ellos, niños-blanco, niños que todo lo maravillan, niños para quienes todos los días son día-de-fiesta, hasta que el dueño de la barraca del tiro al blanco les dijo que se formaran así el uno junto al otro como la tira de pollitos plateados que avanza en los juegos, click, click, click y pasa a la altura de los ojos, ¡Apunten, fuego!, y se doblan para atrás rozando la cortina de satín rojo. 

El dueño de la barraca les dio los fusiles a los cuicos, a los del ejército, y les ordenó que dispararan, que dieran en el blanco, y allí estaban los monitos plateados con el azoro en los ojos, boquiabiertos ante el cañón de los fusiles. ¡Fuego! El relámpago verde de una luz de bengala. ¡Fuego! Cayeron pero ya no se levantaban de golpe impulsados por un resorte para que los volvieran a tirar al turno siguiente; la mecánica de la feria era otra; los resortes no eran de alambre sino de sangre; una sangre lenta y espesa que se encharcaba, sangre joven pisoteada en este reventar de vidas por toda la Plaza de las Tres Culturas."

E tamén uha entrevista:




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